lunes, 24 de diciembre de 2007

La importancia de la limpieza hepática y de la vesícula - II parte

La importancia del hígado

El hígado es el órgano más grande del cuerpo. Pesa hasta 1,4 kilos, está suspendido en la parte trasera de las costillas, en el lado superior derecho del abdomen y se extiende por casi todo el ancho del cuerpo. Al ser responsable de casi1200 funciones diferentes (algunas de la cuales están todavía por descubrir), es el órgano más complejo y activo de todos, afectando a la vida y la salud de todas las células del cuerpo

En circunstancias normales, y cuando está limpio de cálculos, el hígado filtra más de un litro de sangre por minuto. Recibe la sangre venosa desde la vena porta desde el intestino grueso, el bazo y el páncreas. Además de procesar el alcohol, los metales pesados y tóxicos, también procesa todas las sustancias nocivas, bacterias, microbios, parásitos y la mayoría de los componentes de los fármacos. Durante todo el día además se ocupa de crear, procesar y proveer grandes cantidades de nutrientes a los casi 220.000.000.000 células del cuerpo humano.
Para sostener sin interrupción, 24 horas horas al día (pues el hígado nunca descansa, las múltiple actividades de las células del cuerpo, el hígado debe proveerlas con una corriente constante de nutrientes y hormonas. Con su complejo laberinto de diminutas venas, conductos y células especializadas, el hígado necesita estar libre de cualquier obstrucción para poder mantener una “línea de producción” sin problemas y un sistema de distribución de nutrientes y hormonas libre de fricciones en el cuerpo.

En todos esos procesos metabólicos, el hígado modifica las sustancias biológicamente dañinas impidiendo que lleguen al corazón. A este proceso se le llama desintoxicación. Las células especializadas en los vasos sanguíneos del hígado (células de Kuppffer) atacan a los elementos dañinos y a los organismos infecciosos que llegan al hígado desde el intestino desde la vena porta.

El hígado secreta los materiales de desecho resultante de estas acciones a través de sus conductos de bilis. Para asegurar que todo esto funciona correctamente, el hígado recibe y filtra ese litro y medio de sangre y produce un litro y cuarto de bilis diariamente. Cuando hay pequeños cálculos biliares en el hígado, merman la capacidad para desintoxicar todas las sustancias externas e internas generadas en la sangre; también impiden al hígado entregar la cantidad suficiente de nutrientes y energía a los lugares precisos del cuerpo en el momento adecuado. Esto puede alterar el delicado equilibrio del cuerpo, llamado “homeostasis” y dar como resultado un mal funcionamiento de sus sistemas y órganos.

Limpiar el hígado y la vesícula de todos los cálculos acumulados ayuda a restaurar por tanto la homeostasis, a equilibrar el peso y a preparar al cuerpo para que se auto-cure automáticamente. Si usted tiene alguno de los síntomas presentados a continuación, o alguna condición similar, probablemente tenga un gran número de pequeños cálculos biliares en su hígado y vesícula:

· Desequilibrios hormonales
· Impotencia
· Enfermedades renales
· Problemas sexuales
· Problemas urinarios
· Problemas de visión
· Color oscuro debajo de los ojos
· Ojos hinchados
· Ojos y piel amarilla
· Cabello graso o pérdida del cabello
· Exceso de peso y debilidad
· Obesidad
· Escoliosis
· Cuello rígido
· Fuertes dolores de espalda y hombros
· Dureza de articulaciones y músculos
· Extremidades frías
· Osteoporosis
· Problemas dentales y de encías
· Adormecimiento de las piernas
· Enfermedad de Alzheimer
· Trastornos cerebrales
· Trastornos digestivos
· Pesadillas
· Hígado graso y cirrosis hepática
· Colesterol alto
· Heces de color arcilla
· Hemorroides
· Mareos y episodios de desmayos
· Gota
· Alergias
· Asma

La importancia de la bilis

La bilis es un fluido amarillento y viscoso alcalino (lo opuesto a ácido) y tiene un sabor muy amargo. La mayor parte de los alimentos no podrían ser digeridos sin la bilis. Por ejemplo, para permitir que el intestino delgado absorba grasas y calcio de la comida digerida, ésta debe mezclarse primero con bilis. Cuando las grasas no se absorben correctamente, significa que la secreción de bilis no es suficiente. Si no se absorbe la grasa, entonces el calcio tampoco se absorbe y esto deja a la sangre con un déficit. La sangre, posteriormente toma el calcio restante de los huesos. La mayoría de los problemas de densidad ósea son propiamente el resultado de la insuficiente secreción de bilis y la pobre digestión de las grasas antes que debidos a un consumo insuficiente de calcio.

Aparte de procesar las grasas contenidas en la comida, la bilis elimina toxinas del hígado. Una de las funcionaes menos conocidas pero no por ello menos importante de la bilis es la de desadificar y limpiar los intestinos. (continuará)
Imprimir

martes, 18 de diciembre de 2007

Resumen de la vida de Edgar Cayce – I parte

Edgar Cayce fue un hombre sencillo, profundamente religioso que manifestó un talento psíquico extraordinario. Podía entrar en los "registros akásicos", que el llamaba también "el libro de la memoria de Dios". Es conocido principalmente gracias a dos biografías: "Existe un río", de Thomas Sugrue ("There is a River", 1943); y "El profeta durmiente", de Jess Stearn ("The Sleeping Prophet", 1967). Se han escrito varias centenas de libros sobre su vida y su obra.

Edgar Cayce nació en los Estados Unidos el 18 de marzo de 1877, en una granja del Estado de Kentucky cercana a Hopkinsville. Desde su niñez, mostró facultades psíquicas fuera de lo común. A la edad de trece años, tuvo una experiencia que le impactó para siempre: la aparición de un ser angelical, una bella dama, que le preguntó cuál era su mayor anhelo. Edgar respondió que “deseaba ayudar a los demás, en particular a los niños enfermos”. Al poco tiempo, se percató de que le era posible memorizar el contenido de sus libros escolares durmiendo un rato con la cabeza apoyada en los mismos. Sin haberlos leído previamente, era capaz de dormirse sobre libros o documentos de cualquier tamaño y complejidad y, al despertar, podía repetir su contenido exacto, palabra por palabra. Esta habilidad le favoreció en sus estudios, pero fue desapareciendo. A fin de ayudar a sus padres a criar a sus cuatro hermanas, todas menores que él, dejó el colegio a los dieciséis años y comenzó a trabajar.

En 1900, Edgar Cayce, con veintitrés años de edad, era viajante comercial cuando perdió la voz después de haber tomado un sedante. Desconcertados por su caso, los médicos no lograron sanarlo. Incapaz de expresarse más allá de un murmullo, tuvo que cambiar de ocupación. Consiguió en Hopkinsville un puesto de aprendiz de fotógrafo. Algunos meses más tarde, un hipnotizador ambulante lo hizo hablar normalmente bajo hipnosis. Sin embargo, en cuanto lo despertó, su afonía reapareció. La experiencia se repitió luego con ciertas modificaciones. Edgar entró en un estado similar al que le había permitido memorizar sus libros escolares en su adolescencia. Cuando estuvo dormido, se le pidió que indicara la causa de su mal y la forma de curarlo. Edgar obedeció y dio instrucciones precisas, gracias a las cuales recobró la voz. Ésa fue su primera "lectura" psíquica, realizada el 31 de marzo de 1901.

Se descubrió muy pronto que una vez sumido en su sueño autoinducido, Cayce necesitaba únicamente el nombre de una persona y el lugar en que ésta se hallaba, dondequiera que fuese, para describir sin ningún error su estado de salud, recomendar un tratamiento y contestar las preguntas que la concernían.

En octubre de 1910, el diario 'The New York Times' publicó un largo artículo titulado: "Un hombre inculto se convierte en médico bajo hipnosis". Debido a que gente de todo el país recurría a él, Edgar Cayce, entonces fotógrafo profesional, empezó a efectuar cotidianamente lecturas sobre problemas médicos en sus horas libres. Aspiró a montar un hospital en el que un personal competente aplicaría las prescripciones mencionadas en las lecturas.
Con el paso de los años, Cayce descubrió que podía disertar sobre cualquier tema. A partir de 1923, realizó lecturas no sólo acerca del cuerpo físico, sino también de la mente y del alma. La información transmitida se diversificó mucho. Entre otras cosas, abordó los grandes principios mentales y espirituales, nociones inéditas sobre la psicología y la parapsicología, el concepto de la reencarnación, la vida después de la muerte, Astrología, la interpretación de los sueños, la percepción extrasensorial, la historia de la Creación, las civilizaciones antiguas, las religiones del mundo, los aspectos desconocidos de la vida de Jesús, etc.

Siendo cada vez más solicitado, Cayce abandonó su estudio fotográfico a fin de dedicarse a las lecturas y de buscar inversores para la construcción del hospital. En 1925, Edgar y su familia se instalaron en Virginia Beach, Virginia, donde un agente de bolsa neoyorquino había aceptado financiar el proyecto. El hospital, inaugurado en noviembre de 1928, funcionó hasta febrero de 1931. Tuvo que cerrar por falta de fondos, a consecuencia de la gran crisis económica de los años 1930.

En junio de 1931, se creó A.R.E. (Association for Research and Enlightenment, Inc.). La Asociación se concentró esencialmente en la medicina holística, la reencarnación, los sueños, los fenómenos psíquicos y el crecimiento espiritual.

Durante la segunda guerra mundial, Edgar Cayce recibía una voluminosa correspondencia. En su intento por satisfacer la demanda creciente, aumentó el número de lecturas diarias a seis. En agosto de 1944, su agotamiento fue total. Falleció el 3 de enero de 1945.

Cayce dejó unas catorce mil lecturas, de las cuales más de nueve mil fueron sobre temas de salud y cuestiones médicas. Aunque muchas lecturas se remontan a casi un siglo, siguen siendo de actualidad y cada vez más médicos y terapeutas recurren a ellas.

La salud integral, ségún Cayce, corresponde a la armonización de los tres componentes de la vida: físico, emocional/mental y espiritual, y sólo se puede lograr considerando al ser humano en tu totalidad, no limitándose a tratar los síntomas. Por esta razón, a menudo se considera que la medicina holística contemporánea tiene su origen en las lecturas de Edgar Cayce. (continuará)

Imprimir